De vocación tardía

¡Pero bendita tardanza!

De joven yo quería dirigir empresas.  Sería por presiones, por influencias, por ideales de juventud, o ¡quién sabe exactamente por qué! Lo que está claro es que tras formarme en Administración y Finanzas y gestionar un centro médico durante 8 años, pronto me di cuenta de que mi vocación no estaba detrás de un despacho.

Lo que realmente me fascinaba era aquella energía y dinamismo del personal sanitario a mi alrededor.  Admiraba su capacidad para ayudar a los demás.  Su paciencia.  Su humanidad.  Y soñaba con ser como ellos.

Un accidente de esquí me permitió pausar, tomar distancia y dar el paso que necesitaba para salir de mi estado de confort. Fue posiblemente, una de las decisiones más difíciles de mi vida, pero sin lugar a duda, una de las más acertadas.

Un camino fascinante, pero no siempre fácil...

Aún recuerdo el día en que mi hermana, por ayudar a un amigo, me apuntó a un curso de masajes.  ¿Qué voy a hacer yo allí? le dije…  Confía en mí, respondió.  Y lo hice, sin saber que, en ese curso, ese verano, iba a encontrar mi verdadera vocación.

Primer día: ¡clase de anatomía!  ¿Imaginas?  ¡De conciliación de cuentas a tibias y peronés! Pero, esa primera lección ya me convenció.  Terminé el intensivo y quería más.  Decidí hacer un curso técnico en masaje deportivo y casi antes de terminar el curso escolar ¡ya me habían ofrecido trabajar en un gimnasio! Me tomé mis estudios de anatomía y osteopatía muy en serio, a la par que trabajaba y practicaba en el gimnasio.

No voy a mentirte. El camino no siempre fue fácil. Comenzar de cero no siempre es sencillo. ¡Pero mi ilusión por mi nueva vocación y, sobre todo, mis ganas de cumplir mi sueño me hicieron continuar adelante con mi lucha y seguir con mis estudios!

Nace Osteomasaje

Pasé muchos años siendo “la chica que da masajes”.  Y, aunque no hay nada de malo en ello, sentía que había llegado el momento de aunar mis conocimientos en el ámbito del emprendimiento y la fisioterapia.

Y hace 3 años nació Osteomasaje.  Con el apoyo de mucha gente bonita y de mis dos mentoras profesionales, he conseguido cumplir todos mis sueños.  Ahora, ayudo a personas maravillosas a sentirse mejor cada día.

Tengo la oportunidad de gestionar mi negocio.  Y muy pronto voy a conocer al amor de mi vida, mi hija MARÍA. Y todo ello, tras haber superado momentos difíciles y una pandemia global.

Estaba escrito en las estrellas.  ¡La fisioterapia y la osteopatía cambiaron mi vida en 10 años para que yo pueda cambiar y mejorar la tuya! ¡Soy Gema Varela Gómez y te espero, junto a mi equipo, en Osteomasaje!